jueves, 27 de septiembre de 2012

parábola / aldo oliva



Parábola

Este lobo translúcido, este
lánguido andante de un ansia extinguida
no podrá ocultar el matorral
incierto,
la solapada corriente del dolor
donde, sin saberlo, deambula;
no busca el placer sino el ensueño
de existir, a ras del piso, arrastrado
por el alcohólico comezón de la angustia.

Sonríe, a veces, a la altura, sin embargo;
como abarcando un círculo de airado ópalo;
cúmulos temibles de cernidas
olas de fuego, berceuse vertida en pizzicatto,
tremando en la sima de la niñez.

Fueron entonces los momentos,
en que, exhibiendo su cuchillo,
lo hundió en las junturas de las piedras
de algunas coquetas callecitas;
amasó un cosmos de la tierra fascinada
en el prodigio del principio: con saliva
y orina fue creando la invención del amor.

Y quedó solo.

Aldo Oliva (1927 - 2000)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

la pieza oscura / enrique lihn



La pieza oscura

La mixtura del aire en la pieza oscura, como si el cielorraso hubiera amenazado
una vaga llovizna sangrienta.
De ese licor inhalamos, la nariz sucia, símbolo de inocencia y de precocidad
juntos para reanudar nuestra lucha en secreto, por no sabíamos no ignorábamos qué causa;
juegos de manos y de pies, dos veces villanos, pero igualmente dulces
que una primera pérdida de sangre vengada a dientes y uñas o, para una muchacha
dulces como una primera efusión de su sangre.

Y así empezó a girar la vieja rueda —símbolo de la vida— la rueda que se atasca como si no volara, 
entre una y otra generación, en un abrir de ojos brillantes y un cerrar de ojos opacos
con un imperceptible sonido musgoso.
Centrándose en su eje, a imitación de los niños que rodábamos de dos en dos, con las orejas rojas
—símbolos del pudor que saborea su ofensa— rabiosamente tiernos, la rueda dio unas vueltas en falso como en una edad anterior a la invención de la rueda
en el sentido de las manecillas del reloj y en su contrasentido.
Por un momento reinó la confusión en el tiempo. Y yo mordí largamente en el cuello a mi prima Isabel,
en un abrir y cerrar del ojo del que todo lo ve, como en una edad anterior al pecado
pues simulábamos luchar en la creencia de que esto hacíamos; creencia rayana en la fe como el juego en la verdad
y los hechos se aventuraban apenas a desmentirnos
con las orejas rojas.

Dejamos de girar por el suelo, mi primo Angel vencedor de Paulina, mi hermana; yo de Isabel, envueltas ambas 
ninfas en un capullo de frazadas que las hacía estornudar —olor a naftalina en la pelusa del fruto—.
Esas eran nuestras armas victoriosas y las suyas vencidas confundiéndose unas con otras a modo de nidos como celdas, de celdas como abrazos, de abrazos como grillos en los pies y en las manos.
Dejamos de girar con una rara sensación de vergüenza, sin conseguir formularnos otro reproche
que el de haber postulado a un éxito tan fácil.
La rueda daba ya unas vueltas perfectas, como en la época de su aparición en el mito, como en su edad de madera recién carpintereada
con un ruido de canto de gorriones medievales; 
el tiempo volaba en la buena dirección. Se lo podía oír avanzar hacia nosotros
mucho más rápido que el reloj del comedor cuyo tic-tac se enardecía por romper tanto silencio.
El tiempo volaba como para arrollarnos con un ruido de aguas espumosas más rápidas en la proximidad de la rueda del molino, con alas de gorriones —símbolos del salvaje orden libre— con todo él por único objeto desbordante
y la vida —símbolo de la rueda— se adelantaba a pasar tempestuosamente haciendo girar la rueda a velocidad acelerada, como en una molienda de tiempo, tempestuosa.
Yo solté a mi cautiva y caí de rodillas, como si hubiera envejecido de golpe, presa de dulce, de empalagoso pánico 
como si hubiera conocido, más allá del amor en la flor de su edad, la crueldad del corazón en el fruto del amor, la corrupción del fruto y luego... el carozo sangriento, afiebrado y seco.

¿Qué será de los niños que fuimos? Alguien se precipitó a encender la luz, más rápido que el pensamiento de las personas mayores.
Se nos buscaba ya en el interior de la casa, en las inmediaciones del molino: la pieza oscura como el claro de un bosque.
Pero siempre hubo tiempo para ganárselo a los sempiternos cazadores de niños. Cuando ellos entraron al comedor, allí estábamos los ángeles sentados a la mesa
ojeando nuestras revistas ilustradas —los hombres a un extremo, las mujeres al otro—
en un orden perfecto, anterior a la sangre.

En el contrasentido de las manecillas del reloj se desatascó la rueda antes de girar y ni siquiera nosotros pudimos encontrarnos a la vuelta del vértigo, cuando entramos en el tiempo
como en aguas mansas, serenamente veloces;
en ellas nos dispersamos para siempre, al igual que los restos de un mismo naufragio.
Pero una parte de mí no ha girado a compás de la rueda, a favor de la corriente.
Nada es bastante real para un fantasma. Soy en parte ese niño que cae de rodillas
dulcemente abrumado de imposibles presagios
y no he cumplido aún toda mi edad
ni llegaré a cumplirla como él
de una sola vez y para siempre.

Enrique Lihn (1929 - 1988)

jueves, 13 de septiembre de 2012

elegía de la costa / alberto girri


File:Albertogirri.jpg

Elegía de la costa  

Dos veces al año
florecen tus rosas,
y dos veces
la ceniza en el cacto,
las fases de la lluvia.

¿Te importará
que deseche tal imagen,
modelo, verso heredado,
para que nuestros ojos bendigan
el equilibrio,
y urda en cambio, al tocarte,
un desafío a lo perdido, el fantasma
de tu opulencia, la sombra
helénica que viene del mar, trae el fuego,
la profecía, el templo, la sórdida apoteosis
del comercio y del arte?

¿Te modifica, rompe
el quieto, eternizado paisaje
de arbustos,
el aliento
del que sin dejarse detener
por la dorada promesa del verano
atisba en tus facciones,
despojos
cuya gloria
duerme al sol, obstinada,
inmune al incendio?

Dos veces al año
mi hogar entre rosas, oh presencia
de un hogar que tus dioses borraron.
Dos veces
la nostalgia
ensombreciendo, aplastando rosas.
¿Te disminuye, tibia Paestum,
que este sea mi pago? ¿Tomarás el pooma
como algo menos efímero
que el momento de dejarte? 

Alberto Girri (1919 - 1991) 

lunes, 3 de septiembre de 2012

a la sombra de malthus / rodolfo alonso



A la sombra de Malthus

Sabios anuncian,
con discreta emoción
y sopesando datos,
de manera siniestra,
irreprochables,
que en el Tercer Milenio
más hombres tendrán sed.
(De hacerlo, no serán,
como se ve,
lo suficientemente
originales:
todos los siglos
consiguieron tener
sed de justicia,
de libertad, belleza.)
Ahora, por fin, parece
-miserable milagro,
cruel consumación,
irrisorio destino
final-, que los humanos
tendrán por suerte
matar muriendo
(cazando lluvias,
en oasis blindados,
cercando ríos,
encerrando al mar)
por una simple, serena,
saludable y letal
sed clarísima de agua.

Rodolfo Alonso (1934 - actualidad)

miércoles, 29 de agosto de 2012

de la poesía como arte insurgente / lawrence ferlinghetti


De la poesía como arte insurgente
   traducción de Paul Álvarez


Te estoy señalando entre las llamas.
El Polo Norte se ha movido de lugar.
El destino manifiesto no es más manifiesto.
La civilización se autodestruye.
Némesis está tocando a la puerta.
¿Para qué sirven los poetas en este tiempo?
¿Para qué se usa la poesía?
El estado del mundo reclama a la poesía que intervenga.
Si vas a ser poeta, crea obras que puedan responder al desafío de tiempos apocalípticos, aunque parezcas apocalíptico.
Seas Whitman, seas Poe, seas Mark Twain, seas Emily Dickinson o Edna St. Vincent, seas Neruda o Mayakovski o Pasolini, seas americano o no, tú puedes conquistar a los imperialistas con palabras.
Si vas a ser poeta, escribe periódicos llenos de vida. Sé un reportero del espacio exterior, enviando artículos a ese supremo editor que cree en el descubrimiento total y que no tolera la mierda.
Si vas a ser poeta, experimenta con todas las condiciones poéticas, quebrantos, gramáticas sensuales, religiones enajenadas, corrientes paganas hablando en lenguas, bombástico discurso público, garabateos automáticos, percepciones surrealistas, flujos de conciencia, sonidos encontrados, desvaríos y delirios –para crear tu propio sistema límbico, tu propia voz subyacente, tu voz ur.
Si te haces llamar poeta, no te quedes ahí sentado. La poesía no es una ocupación sedentaria, no es un ejercicio de “tomar asiento”. Ponte de pie y provéela.
Extiende tu vista, una panorámica global por cada mirada. Expresa la vasta claridad del mundo, el sol que nos deja ver a todos, la luna que alarga sus sombras sobre nosotros, las fuentes tranquilas en los jardines, los sauces donde los mirlos cantan a escondidas, el atardecer cayendo sobre la corriente del río y las vastedades inmensas sobre el nivel del mar… el gran oleaje y el canto de la garza… Y las personas, las personas, sí, el mundo entero, comunicándose en lengua babilónica. Ponles voz a todas ellas.
Debes decidir si las voces de las aves son cantos de éxtasis o desesperación, así te darás cuenta si eres poeta lírico o trágico.
Si vas a ser poeta, encuentra una forma nueva para que los mortales habiten la tierra.
Si vas a ser poeta, inventa un lenguaje nuevo que cualquiera pueda comprender.
Si vas a ser poeta, habla de verdades nuevas que el mundo no pueda negar.
Si llegas a ser un gran poeta, procura transcribir la conciencia humana.
A través del arte, crea un orden en el caos de la vida.
Haz las nuevas noticias.
Escribe más allá de lo temporal.
Reinventa la idea de la verdad.
Reinventa la idea de la belleza.
Al amanecer, betún poético. Al anochecer, betún trágico.
Escucha el ceceo de las hojas y el susurro de la lluvia.
Pon tu oído en el suelo y escucha el movimiento de la tierra, la oleada del océano y los lamentos de animales que agonizan.
Concibe el amor más allá del sexo.
Cuestiona cada cosa y a cada quien, incluyendo a Sócrates, que lo cuestionó todo.
Cuestiona a “Dios” y a sus aliados en la tierra.
Sé subversivo, confronta constantemente la realidad y el statu quo.
Lucha por cambiar el mundo de tal manera que no haya más necesidad de ser divergente.
Inventa del hip hop y el rap tu camino hacia la liberación.
Intenta ser el cantante salvaje que se convierte en la mano derecha de un rey pacifista.
Repasa entre las vidas y escribe entre las líneas.
Tus poemas deben ser más que deseos comerciales para los corazones rotos.
Un poema debe cantar y salir contigo volando o es un pato muerto con un alma en prosa.
Un poema lírico debe alzarse con todos los sonidos encontrados en el abecedario de una sopa.
Escribe las palabras de los astrónomos que han visto, como Heinrich Olber, el lugar donde la luz predomina.
Recuerda que “La noche, unas cuantas estrellas” tiene más fuerza poética que un catálogo entero sobre los firmamentos.
Las imágenes de tu poema son jamais vu, no déjà vu.
Las palabras pueden salvarte donde no pueden las armas.
Decide si un poema es una pregunta o una declaración, una meditación o una protesta.
Reinventa América y el mundo.
Escala la Estatua de la Libertad.
Desconfía de metafísicas, cree en la imaginación y fertilízala.
En vez de querer escapar de la realidad, únete a la carne del mundo.
Si te haces llamar poeta, cántalo, no lo declares.
No dejes que se diga de ti que la derretida imaginación ahogó la sensibilidad de tu corazón.
Dale de nuevo viva voz al relato de un cuento.
Sé narrador de grandes aventuras, incluyendo las más sombrías.
Dale voz a las calles sin lenguaje.
Haz menos corrientes las palabras comunes.
Discute con el destino del hombre como si fueras su amante.
Besa el espejo y escribe sobre lo que ves y lo que escuchas.
Poeta, sé espía de Dios, si Dios existe. Pintor, pinta su ojo, si lo tiene.
Sé el escándalo lúgubre ante las bóvedas de la existencia.
Mira la rosa a través de los lentes de colores del mundo.
Sé un ojo entre los ciegos.
Baila con los lobos y cuenta las estrellas, incluyendo las que no se ven.
Sé ingenuo, no cínico, como si acabaras de llegar a la tierra, sorprendido del lugar que has encontrado.
Pregunta con un corazón puro el significado inescrutable de las cosas y nuestro destino tragicómico.
¿Estás dotado de alquimia y bañado de sorpresa? ¿Tu sonido es enloquecido? Sé un tonto zen.
El brillo de la poesía da sombra. Píntala también.
Nunca puedes ver ni oír ni sentir demasiado. Si puedes, sopórtalo.
Esfuérzate por recobrar la inocencia del ojo de tu niñez.
Compón en el idioma, no en la página.
Como un budista, escucha tu propia respiración.
Baja la voz y habla desde el pecho, no desde tu nariz.
Cuando estés haciendo tu poesía, no trates de romper los cristales en la siguiente zona postal.
En este arte, no tienes un maestro de canto, ponle atención a tu oído.
Eres tan bueno como lo es tu oído. Una lástima si es de hojalata.
Canta ¡Hola!
Escribe un poema infinito acerca de tu vida en la tierra o en cualquier otra parte, una poesía sorprendente.
Un poema sorprendente debería nacer de la suma de todos tus poemas, y contener más que la realidad de la superficie, algo más que “lo que pasa por la ventana”.
Encuentra la realidad profunda, si es que hay una.
Tu lenguaje debe cantar, con o sin ritmo, para justificar su estadía en la tipografía de la poesía.
Haz que la poesía sea más que una “palabra dicha”; hazla que “cante”.
Acompaña tu voz con un instrumento de música u otro sonido y deja que tus poemas se tornen canción.
Sobrelleva a los cantantes folclóricos ya que son los verdaderos poetas cantores de ayer y de hoy.
Lee entre líneas el discurrir humano.
Haz que tu mente aprenda a llegar al corazón.
Tu vida es tu poesía. Si no tienes corazón, escribirás poesía sin corazón.
Evita lo provinciano, vete por lo universal.
No talles piedras. Sumérgete en el mar por la poesía, cada poema es un pez reluciente.
Habla lo indecible, haz visible lo invisible.
Piensa subjetivamente, escribe objetivamente.
Sé un escritor de la imaginación. Lo concreto es más poético.
Imagina largos pensamientos en frases cortas.
Si vas a ser poeta, no creas que los pensamientos raros son poesía.
Tres líneas así por así no hacen un haikú. Es necesaria una epifanía para que explote.
Después de un recital de poesía, nunca hagas una sesión de preguntas y respuestas. La poesía pone al público por las nubes. Un cuestionamiento lo baja todo a prosa. ¿A un cantante folclórico le preguntan por sus canciones?
Como un campo de girasoles, un poema no debería razonarse.
Si un poema tiene que ser explicado, ha fracasado en el camino.
Un poeta no debería discutir el oficio de la poesía o el proceso de creación. Es más que un intercambio secreto, mitificado por sus misterios.
Cualquier cosa que diga un poeta sobre su trabajo es una excusa que no debería contemplarse.
¿Quieres ser un gran escritor o un gran académico, un poeta burgués o un radical brillante?
¿Te imaginas a Shelley presentándose en un taller de poesía?
Todavía hay talleres de poesía que pueden crear comunidades poéticas en los campos de América donde muchos se sentirán solos y perdidos por la escasez de almas gemelas.
Si tienes que enseñar poesía, introdúcela con la tiza deslumbrante en el pizarrón.
Ideas no solo en los sentidos. Nihil est in intellectu quod non prius fuerit in sensu.
Si llegas a ser un gran poeta, haz coro con poetas pensantes. Son difíciles de encontrar.
La poesía que se piensa no necesita estar bajo un éxtasis.
Lee a novelistas épicos, a poetas proféticos, a grandes cuentistas, a mentes admirables.
Frecuenta librerías.
¿Qué estás pensando? ¿Qué tramas? Abre tu boca y para de balbucear.
No seas de mente tan abierta que se te caiga el cerebro.
Conviértete en la mente moderna y renuévala.
Deshazte de las telarañas.
Cultiva la disidencia y el pensamiento crítico. El primer pensamiento podría ser el peor.
Persigue a la Ballena Blanca pero no la arponees. Mejor toma su canto.
Permite que los vuelos te deslumbren –los vuelos de inaudita imaginación.
Supera las grandes expectativas y las profecías fatales.
Si llegas a ser un gran poeta, sé la conciencia humana.
Resiste más, obedece menos.
Desafía el capitalismo enmascarado de la democracia.
Desafía todos los dogmas políticos, incluso el populismo radical y el socialismo hooligan.
Considera el sufismo, en especial su éxtasis tántrico, en el cual el lenguaje de la poesía dirige el corazón y por consiguiente al alma.
Gloria al pesimismo del intelecto y al optimismo de la voluntad.
No infles globos de desesperación.
La poesía es yerbas y capullos, no ramillas. Fúmala para que te encienda.
Induce la alegría colectiva en el momento de melancolía general.
Libera en secreto cualquier animal que veas en una jaula.
Libera a los despojados y enfurece a los déspotas.
Haz un ruido bárbaro sobre las azoteas del mundo.
Emite el gran graznido.
Remienda tus poemas con la sal de la tierra.
Defiende a los estúpidos y a los locos.
Mira la eternidad en los ojos de los animales.
Mira la eternidad, no la noche pasada, sino esta misma noche.
Expresa lo inexpresable.
No seas tan reservado con el hombre de la calle.
Sé un pájaro cantor, no una cotorra.
Sé un canario en la mina de carbón. (Un canario muerto no es simplemente un problema ornitológico.)
Sé también un gallo, despertando al mundo.
Escribe poemas cortos con la voz de los pájaros.
El canto de los pájaros no está hecho con máquinas. Dale a tu poema alas para que vuele sobre la copa de los árboles.
No complazcas, especialmente al público oyente, lectores, editores o publicistas.
No satisfagas la mente mediana de América ni a la sociedad consumidora. Sé poeta, no un mercader. Intenta otra cosa por dinero.
No pisotees a los académicos que dicen que un poema debería tener unidad, armonía, riqueza, verdad, belleza, bondad.
Ve al mar, o trabaja cerca del agua, y rema en tu propio bote.
¿Por qué escuchas a críticos que no han escrito grandes obras maestras?
No produzcas poesía por libras.
No escribas reestrenos de realidades virtuales.
Sé un lobo en el corral del silencio.
No peles la banana del nihilismo, aún cuando escuches el rugido de la Nada.
Llena el oscuro abismo que bosteza detrás de cada rostro, de cada ser vivo, de cada nación.
Crea un poema nuevo con cada experiencia y vence la miopía del momento.
Prende los instantes, un latido del corazón por segundo.
Guarda tu teléfono móvil y permanece aquí ahora.
Busca lo duradero en lo evanescente y efímero.
Crea ondas permanentes, no solo en las cabezas de mujeres con estilo.
No enredes tu bigote en sótanos sin esperanza, escribiendo sartas incomprensibles.
¿Por qué vivir en las sombras? Consíguete un asiento en la Barca Solar.
No dejes que te digan que la poesía es tontería.
No dejes que te digan que la poesía es para las aves.
Ríete fuerte cuando te digan que los poetas son inadaptados o terroristas en potencia y un peligro para el estado.
No dejes que te digan que la poesía es una neurosis de la que algunas personas nunca salen.
Ríete cuando te digan que la poesía está escrita por el Espíritu Santo y que solo eres un escritor fantasma.
No seas de los que creen que la poesía es irrelevante en tiempos de incertidumbre.
No dejes que te digan que los poetas son parásitos.
Ríete de los que digan que la poesía es financiada por la Inseguridad Social.
No les creas cuando te digan que nadie compra el título especulativo de la poesía en la bolsa valores en nuestra cultura de casino.
A menos que te urja cantar, no abras la boca.
Si no tienes nada que decir, no lo digas.
No enseñes así. No digas No.
Ríete de los que digan que vives en un mundo soñado. Sueña tu propia realidad. Detente en esas costas de la realidad.
Ríete de ésos que te digan “Haz prosa, muchacho, haz prosa”.
Si te consideras poeta en el clóset, sal del clóset. Está oscuro ahí.
Atrévete a ser un guerrillero poético no violento, un antihéroe.
Suaviza tu voz más dominante con compasión.
Obtén vino fresco de las uvas de la ira.
Recuerda que los hombres y las mujeres son infinitamente felices, seres que sufren infinitamente.
Aparta las cortinas, abre las ventanas de par en par, levanta el techo, desatornilla las chapas de las puertas, pero no te deshagas de los tornillos.
No destruyas el mundo a menos que tengas algo mejor para reemplazarlo.
Reta a Némesis, la diosa de la venganza, la diosa envidiosa.
Comprométete con algo fuera de tu ser.
Hazlo con pasión.
Si fueras a sacar la fama de las llamas, ¿dónde está tu arco ardiente, dónde están tus dardos del deseo, dónde tu ingenio encendido?
Al bajarse el poeta los pantalones, su “ars poetica” debe ser evidente, ya que levanta líricas erectas.
La clase superior empieza guerras; las clases inferiores las pelean. Los gobiernos mienten. Muchas veces la voz del gobierno no es la de la gente.
Denuncia. Manifiesta. El silencio es complicidad.
Sé la mosca del estado y también su luciérnaga.
Y si tienes dos lonjas de pan, haz como hicieron los griegos: vende una y con el dinero sobrante cómprate girasoles.
¡Despierta, el mundo se quema!
Que tengas un buen día.

Lawrence Ferlinghetti (1919 - actualidad)

domingo, 5 de agosto de 2012

táctica y estrategia / mario benedetti



Táctica y estrategia

Mi táctica es
             mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
             hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo              ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
             ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
             ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
              simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo              ni sé
con qué pretexto
por fin              me necesites

Mario Benedetti (1920 - 2009)

viernes, 6 de julio de 2012

la mañana / marcelo daniel díaz




La mañana

Le gané por cansancio a la felicidad,
horas y horas practicando el ejercicio del abandono
como quien se deshace de una piedra
que carga a sus espaldas.
El azar quiso que me encontrara en esta pieza,
es mentira que la escritura nos salva.
Mi infancia fue un país amargo y sin sol,
señal de que soy un desconocido,
una forma incompleta
alrededor de una experiencia imposible.

Marcelo Daniel Díaz (1981 - actualidad)